La
lota es una herramienta terapéutica con una historia que se remonta
a la antigüedad. Lejanas culturas del mundo hindú y del
Egipto clásico la conocían y con ella practicaban la ducha
nasal. Actualmente es una técnica reconocida por su eficacia;
los practicantes del yoga y los seguidores de la medicina ayurvédica
conocen bien esta provechosa manera de prevenir y curar.
Su
principio es sencillísimo: agua, sal y la gravedad terrestre;
sal en la proporción del agua del mar (aprox.); agua a temperatura
corporal, disuelta y aplicada, primero a uno de los orificios nasales,
con la cabeza inclinada a un lado y ligeramente levantada para que se
produzcan los vasos comunicantes a medida que entra la solución
salina y después por el otro orificio nasal. Muy importante,
¡no hay que aspirar! El agua va pasando muy suavemente de una
fosa a otra, la mitad del depósito por un agujero y la restante
por el otro.
No tiene contraindicaciones, está aconsejada de forma especial
en el tratamiento de la sinusitis, detiene los resfriados, mejora los
procesos del riego sanguíneo craneal, esclarece el pensamiento,
atenúa la ronquera y alivia el síndrome de la abstinencia
en el tabaquismo. Su uso es también aconsejado para los niños.
En caso de salud estable, utilizar dos o tres veces por semana; en caso
de afección, hasta dos o tres veces por día
Imma Maside