Las
fechas de la vida de Buda varían según las fuentes,
pero todas están de acuerdo en él hecho de que Buda
vivió ochenta años. Su nacimiento se remontaría
a 961 a.C., y su parinirvana (el momento de la muerte de un maestro
consumado) a 881 a.C.
Nació en Lumbini, en el clan de los Sakya, una casta alta
de castrilla (casta de los reyes y los guerreros) Hijo del Rey
Suddhodana y de la Reina Mayadevi, también llamada Mahamaya,
al nacer recibió el nombre de Siddharta Gautama.
En el palacio del rey Suddhodana, situado en Kapilavastu, en el
norte de la India, antes de nacer se produjeron numerosos signos
anunciadores de la llegada de un gran ser.
Mientras la reina se dirigía a casa de sus padres para
dar a luz como era la costumbre, se paró en el jardín
de Lumbini. Y se produjo el nacimiento, parió de pie, sin
dolores, sosteniéndose en la rama de una higuera que colgaba
sobre ella.
Cuando nació el Bodhisattva se tuvo en pie, dio siete pasos
diciendo “He nacido para el Despertar, éste es mi
último nacimiento en este mundo fenoménico”.
Siete días después de su nacimiento la reina murió.
El Príncipe Bodhisattva fue educado por su tía materna
Mahaprayapati, creció entre los otros niños del
clan y reveló ser él mas dotado de todos. Convirtiéndose
en un atleta consumado en arco. Dominó todas las ciencias
mundanas, como el conocimiento de lenguas y las matemáticas.
El joven príncipe llevó así una vida voluptuosa
durante toda su juventud, a los 16 años se casó
con la princesa Gopa.
Un día ordeno a su cochero que le condujera al parque real
situado en el exterior del palacio. El rey había hecho
retirar cualquier espectáculo doloroso de su camino, pero
apareció un viejo decrépito, y estupefacto pregunto
a su cochero “Amigo ¿quién es ese hombre?”,
y el cochero le explicó que todos los hombres se hacían
viejos.
Durante las siguientes excursiones, se encontró con un
enfermo y con un cadáver, pero en su última salida,
vio a un monje errante perfectamente sereno.
“¿Quién es?”, “Señor es
un hombre que se ha retirado del mundo”, esto le agradó
y decidió seguir su ejemplo. Contaba con 29 años
de edad, y su hijo Rahula acababa de nacer. Pero su decisión
estaba tomada, con el fin de hallar una solución al sufrimiento
y ayudar a todos los seres, abandonó a los suyos.
Ya en el bosque dejó sus alhajas y sus ropas principescas,
se cortó los cabellos como signo de renuncia y se puso
la túnica azafrán de los ascetas.
Siddharta se encontró con el brahmán Arada Kalama,
que se convirtió en su primer maestro. Aprendió
los cantos Védicos y la meditación que conduce a
la esfera de la nada, rápidamente dominó la técnica.
Supo que no alcanzó el Despertar y siguió su búsqueda.
Se dirigió a Rajagrha junto a Udraka Ramaputra un maestro
de Yoga que enseñaba una meditación que conducía
a un estado de “ni cognición ni no-cognición”
también dominó este estado de concentración
en la que la conciencia sutil es prácticamente inexistente.
Se fue a practicar austeridades a orillas del rió Nairanjana,
durante 6 largos años, se dió a ellas en compañía
de otros 5 ascetas mendicantes, practicando los ejercicios del
aliento restringiendo su comida a un grano de arroz al día,
y su cuerpo se volvió débil, demacrado y negro.
Aunque su espíritu estaba sereno, su cuerpo le hacia sufrir
terriblemente y decidió abandonar el ascetismo, convencido
de que no había alcanzado su objetivo. Abandono a sus compañeros
y se fue por las ciudades a mendigar su alimento. Tras alimentarse
y bañarse recobro el color de su piel dorada.
Se acordó de que una vez, antes de partir de palacio había
experimentado un estado meditativo espontáneo ante la visión
de un campesino manejando un arado. <Viendo en el surco la
multitud de insectos y de gusanos que habían resultado
muertos, así como la fatiga del labrador, quedo inmerso
en la compasión, y su espíritu alcanzó el
primer dhyana, que procura paz y beatitud>.
Resolvió encontrar de nuevo ese estado y utilizarlo. Se
sentó a meditar debajo del árbol Pipal durante 49
días sin comer ni beber.
Justo antes de alcanzar el Despertar perfecto, sufrió los
ataques más violentos de Mara “el maligno”
libró así su ultimo combate interior contra el apego,
la cólera, la ignorancia, y las pasiones simbolizadas bajo
la forma de Kama (el dios de la sensualidad acompañado
de muchachas deseables) pero él permaneció imperturbable.
Mara apeló a las tropas más repulsivas, a huracanes,
flechas, rocas llameantes, demonios, proyectiles, etc. pero todo
se paraba a mitad de camino y se convertía en pétalos
de flores por la meditación del Bodhisattva.
Finalmente Mara le grito:
.-“Siddharta, levántate de ese asiento, pues es mío”.
Y respondió:
.- Mara tu no has trabajado por el conocimiento, ni por el bien
del mundo, ni por el despertar, este asiento no te pertenece,
es mío.
.- ¿Pero quien dará testimonio de tu despertar?
Buda toco la tierra diciendo:
.- “La tierra es mí testigo. Y ésta empezó
a temblar diciendo - yo soy testigo de esto -. Vencido Mara, retrocedió
junto a sus ejércitos.
Y en esa noche alcanzó el pleno despertar, la perfecta
iluminación de un Buda que expresó mediante estas
simples palabras, profundo, apacible, despojado de complejidad
y lleno de luz”.
Durante una semana contempló el sentido de su descubrimiento.