Buda Shakyamuni,, predijo que
en un futuro Manyhushri (el Buda de la Sabiduría) se manifestaría
como Yhe Tsongkhapa.
Y así fue, en 1357 Yhe Tsongkhapa nació en la tierra
de las nieves donde vivió hasta su muerte en 1419. No vino
como un ser iluminado, sino que se mostró siempre bajo
el aspecto de un practicante ordinario, jamás hizo ostentación
pública de sus poderes sobrenaturales o clarividencias,
y alentó a sus discípulos a que siguieran su ejemplo
y no revelaran los poderes milagrosos que lograsen.
Trabajó sin descanso para difundir el Dharma (enseñanza
o camino de evolución) puro de Buda por todo el Tibet.
Por medio de sus enseñanzas y buen ejemplo, guió
a muchos seres al logro de las auténticas realizaciones.
Durante su vida estableció un gran monasterio en el Tibet,
llamado el monasterio de Ganden (tierra gozosa), difundió
por todo el país la doctrina mas pura, “ La doctrina
de Ganden”. Esta enseñanza se la llama “ la
Gran protectora” por que protege a todos los seres sintientes
del océano del sufrimiento samsárico (ciclo de encarnaciones).
Hoy en día a la tradición de Yhe Tsongkhapa, se
la conoce como “ la Tradición Gelug “ o la
tradición virtuosa, a sus seguidores les llaman Los Gelugpas
( o los sombreros amarillos).
Si Yhe Tsonghapa, en vez de enseñar el Dharma y mostrar
un buen ejemplo, se hubiera dedicado a exhibir sus buenas cualidades,
como poderes sobrenaturales y otros tipos de clarividencias, ahora
no podríamos recibir ningún beneficio de tales acciones.
Lo que necesitamos no son ostentaciones de poderes milagrosos
sino un modelo y un ejemplo claros de cómo entrar en el
camino espiritual correcto.
Al nacer, de su madre brotó una gota de sangre y en el
lugar donde cayó, con el paso del tiempo, creció
un precioso árbol blanco de sándalo de cien mil
hojas. Cada una de ellas tenía la impresión de la
imagen del Buda Sengei Ngaro. Este suceso fue una señal
de que el niño era una manifestación de Manyhushri.
Mas tarde, el Tercer Dalai Lama, Sonam Gyatso, consagró
el árbol como un objeto sagrado digno de veneración,
y lo trasladó al monasterio de la localidad donde lo colocaron
en una stupa de plata adornada con joyas preciosas y dispusieron
diversas ofrendas a su alrededor. Este monasterio recibió
el nombre de “el Monasterio de Kumbum” o el Monasterio
de las Cien Mil Imágenes. Con el paso del tiempo otros
árboles similares crecieron alrededor de la stupa y en
sus hojas también aparecieron imágenes sagradas.
Algunas hojas revelaban las letras del mantra de Manyhushri, AH
RA PA TSA NA DHI, y otras su sílaba semilla, la sílaba
DHI. La gente devota de los alrededores consideraba estas hojas
como objetos sagrados y, en el otoño con su caída,
las recogían y molían para convertirlas en polvo
bendito. Al tomar este polvo medicinal muchas personas se aliviaron
de sus dolencias y enfermedades y desarrollaron una sabiduría
muy especial.
El mero hecho de visualizar a Yhe Tsongkhapa en actitud meditativa
es un método potente para recibir las bendiciones de todos
los Budas.